lunes, 28 de noviembre de 2011

Ofrece la Ibero 400 títulos en la FIL de Guadalajara


Con la finalidad de divulgar el quehacer de sus académicos, la Universidad Iberoamericana participa en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, el segundo evento más importante de su tipo a nivel mundial, del 24 de noviembre al 4 de diciembre, dio a conocer Rosalinda Martínez Jaimes, jefa de publicaciones de la Ibero.

Como desde hace casi 15 años, esta casa de estudios ha puesto al alcance de todo público gran parte de su fondo editorial, que en esta edición de la FIL estará representado por 400 títulos, aproximadamente 60 por ciento del catálogo vivo de la Ibero.

Al mismo tiempo, la presencia de la Ibero en la FIL de Guadalajara permitirá abrir espacios para establecer alianzas interesantes con sellos extranjeros y así enriquecer el fondo editorial de esta casa de estudios, como el acordado con el sello español Anthropos, señaló Martínez Jaimes.

Como parte de los autores que componen el acervo de la Ibero, la FIL contará con la participación de Ignacio Padilla, académico del Departamento de Letras, quien además de presentar su más reciente libro El daño no es de ayer, moderará el Encuentro Internacional de Cuentistas, a realizarse este viernes 2 de diciembre a las 18:00 horas.

En el stand del Sistema Universitario Jesuita, cuya área es ocupada mayoritariamente por la oferta de la Universidad Iberoamericana, pueden encontrarse textos de divulgación, producto de la investigación de los académicos de la Ibero en diversas áreas, con especial atención en las humanistas.

Rosalinda Martínez, quien destacó que el fondo editorial de la Ibero se ha ido diversificando para dar cabida a temas más amigables y familiares para cualquier tipo de público, recomendó la asistencia a la FIL, ya que más que una feria literaria es todo un encuentro cultural que ofrece presentaciones de libros, exposiciones, obras, y la gran oportunidad de adquirir material de difícil acceso, aún con la existencia de las librerías virtuales.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El Buen Fin cumplió sus objetivos, para el comercio organizado


De acuerdo con informes de organismos empresariales El Buen Fin, serie de descuentos en compras a meses sin intereses que este pasado fin de semana largo hicieron las tiendas departamentales y de autoservicio para promover sus ventas, por iniciativa del gobierno federal, sí cumplió con sus objetivos desde el punto de vista del comercio organizado; sin embargo, falta valorar las implicaciones que tendrán para los consumidores las compras en plazos, consideró Roberto Sánchez de la Vara, coordinador de la Maestría en Administración de la Universidad Iberoamericana.

Sería interesante que los sistemas bancarios de tarjetas de crédito y de tarjetas departamentales, y los de tarjetas no bancarias dieran a conocer cuánta fue la derrama que llevaron a cabo los tarjetahabientes y qué implicaciones tendrá en ellos ese gasto, agregó Sanchez de la Vara, quien entre sus funciones académicas también realiza análisis de los temas coyunturales de los sectores económico y empresarial.

Ante la oportunidad de hacer compras en “supuestos meses sin intereses (pues éstos ya están incluidos en el precio), los consumidores irresponsables firman e incrementan la carga a sus tarjetas de crédito, de cuyos estados de cuenta después sólo pagan los saldos mínimos, lo que hace interminable el pago.

Que las personas vean descuentos atractivos, que en el Buen fin oscilaron entre el 10y 70% -según lo anunciado-, es el peligro de este tipo de estrategias mercadológicas, donde la conducta del consumidor es llevar a cabo una compra que de otra manera probablemente no habría hecho si tuviera que pagar al contado, con efectivo o tarjeta de crédito.

Aunque el profesor del Departamento de Estudios Empresariales espera que la mayor parte de la gente haya actuado responsablemente en El Buen Fin –es decir, no hayan excedido su capacidad de compra-, opina que seguramente mucha gente se sobre endeudó en estos días, y luego tendrán que volver a usar sus tarjetas para afrontar los compromisos de fin de año.

Y es que por idiosincrasia cuando el consumidor mexicano se ve con un poco más de dinero, por ejemplo con el aguinaldo, incrementa mucho su consumo en fechas como Navidad y Reyes, que sumadas al 14 de febrero, el Día de las Madres y el Día del Padre, son festejos “eminentemente comerciales”, en los cuales la gente gasta más de lo que puede llegar a pagar, concluyó el también Coordinador de la Maestría en Gestión de la Innovación Tecnológica.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Trabajo, talento y suerte

Javier Prado Galán
Académico UIA



Seguramente nuestro lector habrá tenido oportunidad de leer y meditar la evangélica Parábola de los Talentos.

En dicho relato, un amo, antes de salir de viaje, confía un dinero a sus tres sirvientes. Da cinco talentos al primero, dos al segundo y uno solo al último. A su regreso, los dos primeros le devuelven respectivamente diez y cuatro talentos pero el último devuelve sólo uno. Este último lo entierra por miedo al amo. El amo felicita a los dos primeros y al último lo reconviene y lo castiga.

Coincido con Luc Ferry, esta parábola es revolucionaria. Son importantes los dones con los hemos sido dotados, pero es más importante lo que hacemos con ellos, el trabajo y la libertad que ponemos para hacer que den frutos. Hay en la parábola una sobrevaloración del trabajo. Lo esencial ahora no es lo que se recibe al principio, sino lo que se hace con ello.

La cultura prevalece sobre la naturaleza. Esto es lo moderno: trabajo y no sólo talento. Luc Ferry, exagerando un tanto, asegura que “la valoración del trabajo se introdujo en el mundo moderno a partir de la parábola de los talentos”. Pasamos así de la aristocracia a la meritocracia.

El mundo contemporáneo, por efecto de la subcultura mediática, ha introyectado en nosotros las ganas de triunfar. Nadie quiere ser un perdedor. Excelentes cintas han ilustrado esta situación. Ahorita recuerdo una que me pareció bien lograda: “Little Miss Sunshine”.

Es verdad que algunos, los llamados “tres del eneagrama”, se sienten por naturaleza llamados al éxito. Pero en realidad todos estamos inmersos en este mar de ambición. Podríamos decir que la parábola de los talentos nos dice que el éxito depende del trabajo, en primer lugar, y en segundo término del talento.

Sin embargo, aparece en escena un tercer factor, la suerte. Ortega y Gasset dijo ya hace rato: “yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. La primera parte de la frase hace referencia a las oportunidades que la vida nos brinda y que no hay que dejar pasar. La segunda, al trabajo de aprovechar la circunstancia para triunfar. Podríamos decir que un porcentaje en el camino al éxito depende de la suerte.

La vacante que quedó me proporciona la ocasión de ocupar ese puesto, la amistad de mi niñez me facilita las cosas para convertirme en un “trepa”, etc.
Empero, no deja de pesar y qué bueno, otra frase evangélica desde la que hay que releer todo esto: “De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma”. Con estas palabras San Ignacio de Loyola convenció a San Francisco Xavier de sumarse a la Compañía de Jesús. La gloria de este mundo es fugaz. Es importante no olvidar que el éxito de poco sirve a la hora de rendir cuentas.

El éxito resulta ser un medio relativo al fin de servir a los hermanos, a final de cuentas la parábola de los talentos inicia con aquello de “el Reino de los Cielos se parece a…” Trabajo y Reino de Dios quedan concatenados de modo que el Reino viene y a la vez se construye.